Bremer Roland Bremen

Alemania

Estatua de Rolando. Bremen, Alemania

El caballero Rolando, también conocido en castellano como Roldán o incluso Orlando, es un personaje histórico que comandó al ejército franco en la frontera bretona y que murió en la batalla de Roncesvalles luchando contra los vascones el 15 de agosto del año 778. En realidad, quitando esos dos datos, poco o nada se conoce más de él a ciencia cierta, ya que su vida está más envuelta en leyenda que en hechos históricos contrastados; incluso se cree que era sobrino de Carlomagno, pero no con seguridad. A partir del siglo xi se convirtió en el protagonista de diversas gestas y canciones de juglares y más adelante lo elevaron a símbolo de la lucha contra los musulmanes durante las Cruzadas, lo que propició el adornamiento de su vida.

En la plaza del mercado de Bremen, justo frente a la fachada principal del ayuntamiento, se encuentra la representación más antigua de Rolando que se conserva a día de hoy: una enorme estatua de piedra caliza que muestra al caballero dotado de armadura, espada y escudo y protegido por un baldaquino. Fue construida en el año 1404, reemplazando a una estatua similar anterior de madera que fue destruida por las tropas de Alberto II de Brunswick-Wolfenbüttel, príncipe-obispo de Bremen entre 1361 y 1395. Desde entonces, la estatua ha sobrevivido más de seis siglos, incluyendo dos guerras mundiales, y es tal su valor que en 2004 la UNESCO decidió incluirla en la lista del Patrimonio de la Humanidad junto al cercano ayuntamiento. En una visita a Bremen realizada en 2018 pude contemplarla en persona, con sus 5 m de altura (10 m si contamos toda la estructura que la contiene) y me pareció impresionante.

La espada que porta Rolando tiene nombre propio: Durandal o Durandarte. La leyenda cuenta que esta espada, forjada por el maestro herrero de la mitología nórdica Völundr, era la más afilada del mundo y estaba compuesta por varias reliquias: sangre de San Basilio el Grande, un diente de San Pedro, pelo de San Dionisio de París, y un trozo del manto de la Virgen María (!). Para evitar que cayera en manos del enemigo tras la batalla de Roncesvalles, Rolando intentó partir su espada contra una roca, provocando la formación conocida como brecha de Rolando en el macizo de Monte Perdido, en los Pirineos. Una historia bastante épica…

El escudo está dotado de un águila bicéfala sobre fondo dorado, emblema del Sacro Imperio Romano Germánico, y en él se puede leer (forzando mucho la vista) la siguiente inscripción: «Vryheit do ik yu openbar de karl und mennich vorst vorwar desser stede ghegheven hat, des dankt gode is min radt», que mal traducido por mí viene a decir algo así como «Aquí tenéis vuestra libertad, la misma que le concedieron a esta ciudad Carlomagno y otros muchos gobernantes. Por ello, dadle las gracias a Dios». Es posible que tras el último párrafo se entienda un poco mejor su verdadero significado.

A los pies de la estatua se puede ver una figura un tanto extraña: la cara de un hombre postrado y sin piernas. Se trata del lisiado —Krüppel en alemán—, protagonista de otra leyenda bien distinta a la de Rolando esta vez situada en el año 1032.[1] Parece ser que a una tal Emma de Lesum, heredera de gran cantidad de tierras, le pidieron un buen día que donara parte de su patrimonio a la ciudad de Bremen, a lo que ella accedió. Su cuñado el duque de Sajonia, sin embargo, no estaba tan por la labor, y le pidió a Emma que aceptara la condición de que solo donara «hasta donde un hombre pueda recorrer andando en un solo día» y que además él mismo pudiera elegir al hombre en cuestión. La buena de Emma accedió, y el listillo de su cuñazo eligió a un lisiado sin piernas que encontró en la calle para realizar la susodicha medición. Lo que no se imaginaba es que el señor le pondría más empeño a aquello de lo esperado, y aún sin piernas consiguió recorrer más distancia incluso que la equivalente al territorio actual de Bremen. Una proeza que le valió un puesto a los pies de la estatua de Rolando, donde aún sigue.

La estatua no es solo un símbolo de la ciudad, sino también de su autonomía (algo que sigue siendo relevante a día de hoy, ya que Bremen es junto a Hamburgo y Berlín una de las tres ciudades alemanas que cuentan con un estado federado para ellas solas). La versión original de madera, que databa del siglo xii, representaba el título de Ciudad Imperial Libre que le fue otorgado a Bremen por el emperador Federico I Barbarroja, nombramiento que les concedía absoluta libertad a la hora de decidir si pagaban impuestos o no a los príncipes-obispos que gobernaban aquella región. Por eso, cuando el tal Alberto II tomó la ciudad en 1361, lo primero que hicieron sus simpatizantes fue destruir la estatua de Rolando para enseñar al pueblo quién mandaba. Pero aquello no duró mucho, y el pueblo se levantó en armas y decapitó a todos los que consideraron traidores, volviendo así a recuperar su autonomía con respecto de la Iglesia. Una antigua leyenda decía que Bremen permanecería libre mientras Rolando estuviera en pie; por eso, cuando se volvió a erigir la estatua, esta vez en piedra, se hizo mirando directamente a la catedral, como se puede apreciar en la siguiente foto, con la clara intención de avisar eternamente al arzobispo de que «en Bremen no manda la Iglesia, en Bremen el que manda es el pueblo».

Visitado en marzo de 2018.

Dirección

Am Markt
28195 Bremen (Alemania)
Coordenadas: 53°04’33.1″N 8°48’26.2″E

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