Ilha de Tavira

Portugal

Ilha de Tavira, Portugal

La isla arenosa de Tavira forma parte de la marisma salina conocida como Ria Formosa, uno de los parques naturales que se encuentran en el Algarve. Nosotros llegamos hasta ella buscando una playa conocida como Praia do Barril, y más concretamente el lugar más característico de la zona: un cementerio de anclas. La verdad es que no teníamos ni idea de que la mencionada playa estuviera en una isla en lugar de en tierra firme, así que imaginaos nuestra sorpresa cuando, al llegar a la pequeña aldea de Pedras d’El Rei y dejar el coche en el aparcamiento designado para Praia do Barril, lo que nos encontramos fue un puente que atravesaba una ría.

Tras atravesar aquella tambaleante estructura nos llevamos la segunda sorpresa del día: al otro lado del puente no estaba la playa, sino una marisma repleta de vegetación y, en medio de todo esto, una parada de tren (o, más bien, de trenecito). Como no podía ser menos, y ya que estábamos allí, quisimos llegar al fondo del asunto y tomamos el trenecito en dirección Praia do Barril. Durante aquella traqueteante travesía el paisaje fue cambiando progresivamente de uno verde y cálido a otro de arena cada vez más blanca.

Tras un recorrido de apenas 3 Km llegamos a Praia do Barril, nuestro destino original. Lo primero que vimos fueron las antiguas construcciones de la desaparecida industria atunera de la isla, muy importante en la zona y que estuvo en funcionamiento entre 1841 y 1966. En aquel pequeño poblado, cuyos edificios han sido restaurados y reconvertidos en una serie de restaurantes y establecimientos, llegaron a convivir más de una ochentena de familias que aprovechaban los meses entre abril y septiembre para pescar atunes azules y bonitos.

Pero, ¿cómo los pescaban exactamente? Ahora ya no tanto, pero por aquella época grandes bancos de ambas especies cruzaban el estrecho de Gibraltar, ya fuera para entrar en el mar Mediterráneo o para volver al océano Atlántico, durante la temporada del desove, que coincidía con los meses de verano. Aprovechando este hecho, los pescadores montaban un armazón de redes verticales que se anclaban al fondo marino y que se erguían gracias a una serie de boyas; un sistema muy antiguo llamado almadraba, probablemente inventado por los fenicios, que en esta zona era particularmente eficiente y permitía cazar a un gran número de peces guiándolos a través del laberinto formado por las redes. Al finalizar cada temporada, las anclas se recogían y eran llevadas a la playa, donde esperaban pacientemente hasta el siguiente mes de mayo. Tras una mala temporada probablemente propiciada por la pesca masiva, se decidió cerrar la industria de la isla y las anclas se quedaron en Praia do Barril para siempre tal y como habían quedado el verano anterior, perfectamente dispuestas en el llamado cemitério das âncoras que nos había llevado hasta allí.

Aparte del curioso cementerio de anclas y de los chiringuitos en los que se puede disfrutar de un almuerzo muy agradable, la isla de Tavira cuenta con casi 11 Km de playa de arena blanca divida en varios sectores: Praia da Ilha de Tavira, Praia da Terra Estreita, Praia do Barril y Praia do Homem Nu (esta última, como os podéis imaginar, es nudista). Teniendo en cuenta que solo se puede llegar hasta allí en el trenecito o con uno de los transbordadores que salen de Tavira, no suele estar tan masificada como otras playas del Algarve, lo que hace que el esfuerzo merezca aún más la pena.

Visitado en abril de 2015.

Referencias / Información adicional


One Comment

  1. Curiosa la historia de las anclas. Me gustó mucho este lugar, me gustaría volver.

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