Peleas de Arriba

España

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Peleas de Arriba, Castilla y León

De curioso nombre y situada en la Tierra del Vino, provincia de Zamora, Peleas de Arriba es una población de apenas 164 habitantes cuyas calles encierran una interesanteju historia conectada con mi ciudad natal, Sevilla. En sus inmediaciones se encontraba el monasterio cisterciense de Valparaíso, uno de los más importantes de la península en época medieval, pero de éste por desgracia poco quedan salvo las bodegas, en la actualidad en propiedad privada y a las que no se puede acceder. Su desaparición está ligada, cómo no, a las desamortizaciones que tuvieron lugar a nivel nacional a lo largo del siglo XIX, durante las cuales éste le fuera arrebatado a los monjes que allí residían. Cuenta la historia que el cenobio fue fundado en la primera mitad del siglo XII por el rey Alfonso VII de León, en el cercano paraje de Bellofonte. Más adelante, en 1199, allí daría a luz Berenguela de Castilla a su primer hijo varón, que se terminaría convirtiendo en el rey Fernando III de Castilla, conocido como el Santo, importante figura de la reconquista allá donde las tierras las baña el Guadalquivir y que ayudó a la refundación del monasterio en el que nació junto al cercano arroyo Valparaíso.

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Fernando III no solo está inhumado en la Catedral de Sevilla, sino que cada 30 de mayo, coincidiendo con su onomástica, su urna se abre al público y sus restos pueden venerarse en la Capilla Real. Pocos sevillanos habrá que no hayan ido al menos una vez a tan singular evento, ya sea en acto de fe o de curiosidad. En mi caso, la figura del Rey Santo siempre me ha suscitado mucho interés, y cuando descubrí la historia de su lugar de origen me propuse visitarlo en una de mis múltiples idas y venidas por la Vía de la Plata.

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Era 23 de diciembre cuando llegué con el coche a la localidad peleína en busca de un monumento conmemorativo que sabía indicaba el emplazamiento del antiguo monasterio. Desde la carretera se veían todas las casas del pueblo, situadas sobre una empinada ladera que miraba al este, y en lo más alto de la colina se podía ver una pequeña iglesia que dominaba todo lo demás. Sin parar en el pueblo, seguí adelante en dirección sur, y cuando llevaba unos 2 km empecé a preocuparme y a pensar que a lo mejor el monumento estaba en otro sitio. En ese momento apareció un cartel que rezaba Valparaíso, sin dejarme muy claro si indicaba la localización del arroyo o del monasterio, pero tras doblar la siguiente curva allí apareció por fin. Este monumento lo levantó en ¿1986? el Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra, del que San Fernando es patrón. Es una construcción bastante simple: una pequeña capilla coronada por una crestería almenada y decorada con una figura de San Fernando flanqueada por los escudos del Arma de Ingenieros y del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos. Me llamó la atención que en los alrededores del moumento no se viese ni el más mínimo testigo del monasterio, ni siquiera una piedra o unos cimientos.

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Como junto al monumento vi un azulejo que decía representar una figura de San Fernando que se venera en la iglesia parroquial de Peleas de Arriba, me entró curiosidad y decidí volver al pueblo aunque se estuviera haciendo tarde a ver si por alguna casualidad la encontraba abierta. La iglesia, llamada de la Asunción de la Virgen, tiene una simple pero elegante espadaña de cortes barrocos de finales del XVIII. Por supuesto, estaba cerrada, pero al poco de llegar allí apareció en una furgoneta un chaval joven con mono de electricista, presumiblemente a arreglar algo por allí cerca, y le pregunté si sabía si la iglesia volvería a abrir antes de acabar el día. Imaginaos mi sorpresa cuando me dijo “qué va, el cura no viene hasta mañana, pero mi tía tiene las llaves, voy a buscarla”, y sin yo poder decir nada se fue corriendo a por ella. Mientras esperaba, hice algunas fotos de los campos que se veían desde la iglesia, algo marchitos tras el paso del otoño pero espectaculares gracias a la luz del atardecer.

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Aquella agradable mujer y otro señor del pueblo que pasaba por allí me enseñaron y explicaron todos los rincones del interior de la iglesia, incluyendo la deteriorada figura de Fernando III que me había llevado hasta allí y que sin duda había visto mejores días. La iglesia estaba algo vacía, faltaban el coro y los altares laterales, pero en ella destacaban sobre todo la pila bautismal y una bonita talla de madera del siglo XVI que representa a la Virgen del Consuelo. Mis dos improvisados guías me contaron además con bastante pena que el párroco no permitía hacer fotos, porque por lo visto en la provincia de Zamora hay últimamente una oleada de robos en las iglesias debido a que la gente ve en internet lo que hay el interior de éstas y decide entrar por la noche a saquear lo que pueden… Aquello me dejó algo frío, sobre todo al ver la impotencia y frustración con la que me lo relataban.

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Durante la visita les pregunté por las antiguas bodegas, si sabían si era posible verlas de alguna manera. Me contestaron que no, que la persona propietaria de los terrenos no permite acceder a éstas, y que de hecho tampoco permitió construir el monolito (como ellos lo llamaban) en el emplazamiento del monasterio, por eso hubo que edificarlo al otro lado de la carretera (eso explica que alrededor del monumento no hubiera la más mínima huella de una antigua edificación). Sin embargo, ambos recordaban haber estado en las bodegas cuando eran pequeños, y que por aquel entonces aún quedaba algo del monasterio, pero la gente del pueblo recicló las ruinas para construir sus casas. Al salir de la iglesia, aquel señor se ofreció a enseñarme algunas de las piedras de las viviendas circundantes que se sabía provenían del monasterio. Aunque yo desde luego no soy ningún experto, algunas de ellas se notaba que habían cumplido una función diferente en otros tiempos, y otras incluso tenían marcas de cantero. Al final, lo que iba a consistir en una simple visita al monolito se convirtió en una curiosa e interesante experiencia, gracias sobre todo a mis anfitriones. Un verdadero placer haber conocido Peleas de Arriba.

Visitado en diciembre de 2017.

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Referencias / Información adicional

4 Comments

  1. Q interesante Joaquin. La historia de nuestro rey santo y ver el gran daño q hizo la desamortizacion,tenemos gran patrimonio pero podiamos tener mucho más sobre todo en nuestra Sevilla natal.
    Felicidades por este maravilloso articulo.

  2. Preciosa entrada. Una pena que no quede nada de un monasterio tan importante por ser la cuna del Santo Rey Fernando, al que tanto debe la historia de España. Muy curioso el como han reciclado algunas piedras en las casas del pueblo. Magníficas las fotos como siempre.

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