Posts Tagged with Santuarios

Sacro Monte di Arona

Italia

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Sacro Monte de Arona, Italia

San Carlos Borromeo nació en el año 1538 en la localidad italiana de Arona, a orillas del Lago Maggiore, y aparte de ser arzobispo de Milán también se convirtió en una de las figuras más importantes de la Contrarreforma junto a San Ignacio de Loyola y San Felipe Neri. Tras ser canonizado por la Iglesia Católica en el año 1610, su familia (concretamente su primo Federico Borromeo, arzobispo de Milán por esas fechas) decidió dedicarle un más que ambicioso santuario cerca de su ciudad natal. Sin embargo, la aparición de la peste y la muerte de la mayoría de personas involucradas en el proyecto hizo que éste no se pudiera llevar a cabo hasta finales del siglo XVII, y en unas proporciones mucho menores.

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Santuario de Santo André de Teixido Cedeira

España

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San Andrés de Teixido y los acantilados del fin del mundo

"...a Santo André de Teixido vai de morto o que non foi de vivo..."
―Dicho popular gallego

En plena Serra da Capelada en la provincia de A Coruña, se encuentra un pequeño pero importantísimo santuario: San Andrés de Teixido. Y es que, como cuenta la leyenda, si no vas a visitarlo a lo largo de tu vida será tu espíritu, reencarnado en algún reptil, el que lo haga una vez te vayas al otro barrio... Si a ese curioso dato le sumamos el increíble panorama que se tiene desde allí de Vixía de Herbeira, los acantilados más altos de la Europa continental, no es difícil entender por qué se la conoce como la ermita del fin del mundo.

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Kyōto (4). Maruyama-kōen y Yasaka-jinja

Japón

京都 KYŌTO - 円山公園 Maruyama-kōen / 八坂神社 Yasaka-jinja

Domingo, 29 de marzo de 2015

Para continuar la ruta por Kyōto, salimos de Heian-jingū dispuestos a llegar a Maruyama-kōen, un parque muy famoso que se llena hasta arriba de japoneses y turistas durante la época del Hanami. El inconfundible ōtorii que acabábamos de cruzar al salir del santuario se seguiría viendo un buen rato desde aquella larga avenida.

Antes de llegar a Maruyama-kōen pasamos por la puerta de dos templos budistas: Shōren-in (青蓮院) y Chion-in (知恩院). Probablemente merezcan mucho la pena, sobre todo viendo la puerta de entrada al segundo, pero si os soy sincero llega un momento que uno se satura de templos y santuarios (incluso cuando, como era mi caso, ése es uno de los grandes motivos para viajar a Japón).

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Kyōto (3). Heian-jingū

Japón

京都 KYŌTO - 平安神宮 Heian-jingū

Domingo, 29 de marzo de 2015

Os pongo en situación. Tras nuestro paseo por Tetsugaku-no-michi, cogimos el autobús 100 para seguir recorriendo Kyōto. Nuestra intención era visitar el Parque Maruyama, que a esas horas se supone que está muy ambientado, pero cuando bajamos del bus en Jingū-michi mirad con lo que nos encontramos al mirar atrás.

京都 KYŌTO - 平安神宮 Heian-jingū

Lo que veis es probablemente uno de los torii más grandes de todo Japón, y nos lo cruzamos de pura casualidad. La pregunta obvia vino al momento... Si ese es el arco de entrada, ¿cómo será el santuario?

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Kyōto (1). Nijō-jō y Seimei-jinja

Japón

京都 KYŌTO - 二条城 Nijō-jō

Domingo, 29 de marzode 2015

Aquella primera noche en Japón no fue del todo bien. El jet lag y los nervios no me dejaron pegar ojo y a eso de las 6 de la mañana me fui a la ducha, harto de ver cómo pasaban las horas y el sueño no terminaba de vencerme... Rodrigo, mi compañero de viaje, pasó una noche similar, así que decidimos salir temprano y poner rumbo a nuestro primer objetivo: Nijō-jō (二条城, lit. Castillo de Nijō).

Un domingo a las 7 am las calles estaban desiertas, y no éramos muy conscientes aún de las dimensiones de esa gigantesca urbe llamada Kyōto (京都, lit. Ciudad Capital). Las primeras calles por las que caminamos estaban pobladas de edificios muy descuidados que apenas se vislumbraban entre un amasijo caótico de cables y farolas. Entre ellos aparecían de vez en cuando en los lugares más insospechados coloridas máquinas de refrescos, anuncios de mis series de animación favoritas, y algún que otro atisbo de arquitectura tradicional.

La sensación de que todo era tal y como me esperaba me acompañaría desde aquel momento y ya no me abandonaría hasta volver a España.

Los templos y santuarios no tardaron en aparecer, y cuando llegamos a Oike Dori ya nos habíamos cruzado con 3 o 4. Compramos algo de desayunar en un supermercado (¡cosas japonesas! ¡con letras en japonés! jajaja la emoción me invadía con cada mínimo detalle...) y llegamos por fin a las puertas del Castillo de Nijō.

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© Joaquín Ossorio Castillo

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