Posts Tagged with Templos budistas de Japón

Sengaku-ji Tōkyō

Japón

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Sengaku-ji y la leyenda de los 47 rōnin

La venganza de los 47 rōnin, probablemente uno de los eventos más conocidos de la historia japonesa fuera de las fronteras de este país, tuvo lugar entre 1701 y 1703, época en la que Japón estaba gobernado por señores feudales o daimyō (大名). La repercursión de esta historia fue tal que desde entonces se han escrito miles de relatos y piezas teatrales que la narran (de forma más o menos fidedigna dependiendo del caso, véase la peli 47 ronin protagonizada por Keanu Reeves...) y el conjunto de toda esta obra es conocido como Chūshingura (忠臣蔵, el tesoro de los leales vasallos).

Cuenta la historia que Asano Naganori (浅野 長矩), señor feudal del dominio de Akō (赤穂), fue designado por el shōgun para entretener a los emisarios imperiales que visitarían el Castillo de Edo desde Kyōto. El maestro de ceremonias del castillo, llamado Kira Yoshihisa (吉良 義央), estaba muy acostumbrado a los sobornos y a los regalos, lo que entró en conflicto con la personalidad de Asano, firme seguidor del confucianismo y poco acostumbrado a los favoritismos de la corte.

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Sensō-ji Tōkyō

Japón

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Sensō-ji, el templo budista más antiguo de Tōkyō

Durante siglos Sensō-ji fue el epicentro del desarrollo cultural de la antigua ciudad de Edo, la actual Tōkyō,y hoy en día constituye un excelente enclave del Japón más tradicional dentro de una de las ciudades más modernas y tecnológicas del mundo. Para mi fue un antes y un después en aquel viaje y uno de mis destinos soñados. Fue a Tōkyō lo que Fushimi Inari fue a Kyōto. Pero antes de entrar en él hablemos de Asakusa, su ubicación.

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Kinkaku-ji Kyōto

Japón

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Martes, 31 de marzo de 2015


Nuestro tercer y último día en Kyōto... Teníamos claro lo que queríamos ver: Kinkaku-ji y Arashiyama, ambas localizadas en la parte oeste de la ciudad. Optamos por el camino fácil y fuimos andando a la estación central de Kyōto a dejar nuestras maletas y de paso coger algún autobús que nos llevase a la primera. Por una metedura de pata cogimos el que no era y terminamos al sur de la estación, pero en una parada en la que se podía coger el que llevaba directamente a Kinkaku-ji (el 101 o el 205, no me acuerdo), algo es algo...

Kinkaku-ji (金閣寺) | El Templo del Pabellón Dorado


El verdadero nombre de este recinto es Rokuon-ji (鹿苑寺, lit. el Templo del Jardín de los Ciervos), pero todo el mundo lo conoce como Kinkaku-ji por "culpa" de su edificio principal. Pagamos los 400円 que cuesta la entrada y, tras recorrer un sendero plagado de turistas como nosotros, nos pegamos de bruces con el pabellón que da nombre al templo.

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Kyōto (5). Hōkan-ji y Kiyomizu-dera

Japón

京都 KYŌTO - 清水寺 Kiyomizu-dera

Domingo, 29 de marzo de 2015


Recuerdo esta última parte de nuestro primer día en Kyōto como un pequeño fracaso... Como siempre digo, al final hay que mirar el lado positivo y guardar todas esas cosillas que quedan pendientes y así asegurarte de que vas a volver algún día a ese mismo lugar a desquitarte. Pero aún así, siempre queda un poco de mal sabor de boca.

En primer lugar, muy a nuestro pesar pasamos por alto el barrio tradicional de Gion. Teníamos algo de prisa por llegar a Kiyomizu-dera y ver atardecer allí (se nos había echado el tiempo encima).

Durante nuestro paseo por las empinadas cuestas que llevan a Kiyomizu-dera nos encontramos con una bonita pagoda de cinco pisos y 46 metros de alto. Esta pagoda, llamada Yasaka-no-to (八坂の塔), pertenece a Hōkan-ji (法観寺), uno de los templos budistas de Higashiyama. Fue una sorpresa, sin duda, y una merecida recompensa.

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Kyōto (2). Tetsugaku-no-michi, Ginkaku-ji y Hōnen-in

Japón

京都 KYŌTO - 哲学の道 Tetsugaku-no-michi

Domingo, 29 de marzo de 2015


Bajamos del bus 102 sin saber muy bien donde estaba lo que andábamos buscando. Aunque el trayecto fue en línea recta, se nos hizo interminable, y los jardines del Palacio Imperial de Kyōto (el bus pasaba por la calle de al lado) parecían no tener fin. Por suerte, no tardamos en encontrar un cartel (escrito únicamente en japonés) con el nombre de nuestro destino: 哲学の道 (Tetsugaku-no-michi). Comenzaba así uno de los platos fuertes de nuestro viaje a Japón.

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© Joaquín Ossorio Castillo