The Granite Kingdom (Tim Hannigan)


La premisa de este libro es aparentemente sencilla: Tim Hannigan, escritor de viajes con amplia experiencia y autor de varias guías sobre Indonesia, decide emprender una especie de peregrinación por su tierra natal, Cornualles. El viaje abarca varias semanas y en él recorre tanto lugares en los que no había puesto los pies como otros que le eran bien conocidos pero que descubre con nuevos ojos. Sin embargo, aparte de narrar sus caminatas y sus encuentros con algunos de los habitantes de la región, el autor aporta multitud de datos históricos, que sabe hilar e introducir perfectamente dentro de la propia narrativa del viaje. También, y quizá esta es la parte de más valor del libro, aunque sin desmerecer al resto, el autor comparte sus profundas reflexiones sobre la naturaleza de Cornualles y el lugar que ocupa en Inglaterra y Europa, fruto de la continuada introspección a la que se sometió durante sus jornadas caminando en solitario y que respondían a cuestiones que le habían acompañado durante toda la vida.

Este es uno de esos libros repletos de hallazgos en cada capítulo, sobre todo si es la primera vez, como en mi caso, que se lee sobre Cornualles. Personalmente nunca he estado en esta región, pero sí en la Bretaña francesa, y me ha llamado la atención lo mucho que tienen en común, desde sus paisajes y vegetación hasta la cultura y la lengua. Porque el idioma bretón que a día de hoy se habla en la «pequeña» Bretaña es descendiente de aquel en el que se comunicaban los britones, las tribus celtas que habitaban el sur de Gran Bretaña y que acabaron siendo relegadas por los invasores anglosajones, pueblos germánicos provenientes de la Europa continental. Este desplazamiento ocurrió de este a oeste, convirtiendo a Cornualles en el último reducto de los britones, algunos de cuyos habitantes decidieron, antes de ser asimilados, huir por mar, acabando en esa esquina de Francia que tan similar les pareció a su tierra natal allá por el siglo vi (otros acabaron en Galicia, pero esa es otra historia). Ese idioma ancestral de los britones, y que referido a la región de Cornualles se denomina «lengua córnica», fue sustituido progresivamente por el inglés de manera que sus últimos hablantes monolingües habitaron en los siglos xvii y xviii. Este es uno de los múltiples datos que desconocía, y me ha sorprendido que a día de hoy, gracias a varios colectivos de Cornualles que se han dedicado en recuperarlo y revitalizarlo desde mediados del siglo xx, el córnico se enseñe actualmente en los colegios, se use en documentos oficiales, e incluso se escriban libros, poesía y obras de teatro en él, a pesar de haber estado más de doscientos años extinguido.

Por poner un ejemplo de uno de esos giros tan bien traídos por el autor, en un capítulo llega hasta un páramo de granito llamado Bodmin Moor, y concretamente hasta un estanque situado en esta zona: Dozmary Pool. Junto a aquel pequeño lago nos cuenta la historia de Jan Tregagle, o Tregeagle, un magistrado del siglo xvii que, según una leyenda local que lo convertiría en una especie de Fausto, fue condenado a achicar las aguas del mencionado estanque tan solo con la concha de una lapa tras realizar un pacto con el diablo. Más tarde, y aquí llega uno de esos grandes momentos del libro, al menos para mí, el autor usa el apellido del personaje para hablarnos de cómo el prefijo «Tre-» hace referencia en la lengua córnica a los asentamientos o aldeas, y por qué tantos topónimos y apellidos actuales empiezan con estas tres letras (las otras dos raíces más comunes serían «Pen-», que denominaría a las colinas o promontorios, y «Pol-», que sería lago o estanque, o también parroquia). Leyendo esto recordé que muchos lugares que había visitado en la Bretaña francesa comenzaban de la misma forma, como Tréguier, Penmarc’h o Ploumilliau, confirmando de alguna forma ese paralelismo (por influencia del francés, «Pol-» evolucionó en «Plo-» o «Plou-», pero el origen es el mismo). Y así es como, en cada lugar por el que pasa, el autor encuentra una manera de contar alguno de los aspectos más interesantes de la cultura y las tradiciones de Cornualles, que como ya he dicho es uno de los puntos fuertes del libro (incluso bromea en algún momento con que son los traviesos pixies, criaturas benignas que se divierten desorientando a los viajeros, los causantes de que diverja tanto del tema principal).

La pesca y el mundo de la navegación también tienen un protagonismo importante en el libro, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta que Cornualles es una región completamente bañada por las aguas del océano Atlántico y que el padre del autor faenaba en un llamativo barco naranja llamado Heather Armorel, cuya fotografía a color aparece en una de las páginas centrales del libro. Nos habla de las dos industrias principales de la región, hoy prácticamente desaparecidas: la pesca de sardinas y la minería de estaño, siendo esta última mencionada incluso en escritos griegos de antes de Jesucristo. También alude a los «wreckers», gremio cuasi-legendario —comúnmente asociado con Cornualles— de delincuentes que de forma ilegal robaban la mercancía de los naufragios antes de que llegaran las autoridades o los propietarios, y que según historias algo oscuras carentes de rigor histórico incluso atraían a los barcos a la costa por medio de faros y hogueras para que embarrancaran (me ha hecho ilusión descubrir que este término, «wrecker», es el mismo que en Santander, ciudad en la que resido desde hace escasas semanas, designa a los «raqueros» del puerto, de los que hablaré próximamente). La pesca masiva de sardinas acabó esquilmando los bancos de estos peces, y esta industria se fue diluyendo, al igual que la minera, sobrepasada por su homóloga africana, pero de las antiguas minas quedan algunas estructuras en ruinas y unas grandes formaciones, conocidas como «pits», que parecen formar parte de la orografía del lugar pero que son en realidad las montañas de escoria de los antiguos yacimientos de estaño. De hecho, el libro empieza desde la cima de uno de estos montículos, con una frase para el recuerdo: «You are in a place that does not exist» («estás en un lugar que no existe», en referencia a que no aparece en los mapas topográficos de la zona al tratarse de un accidente artificial, a pesar de que su altitud es de todo menos despreciable).

Sin entrar en más detalles, gracias a este libro he aprendido también sobre un tema tan dispar como el proceso de fabricación de la porcelana, proveniente de China y que en Europa no se averiguó hasta pasado mucho tiempo qué materiales, como por ejemplo el feldespato, muy abundante en una región tan granítica como Cornualles, eran necesarios para replicar la técnica con la que se elaboraba (de hecho, «cerámica» en inglés se dice «china», algo que ya sabía pero que ahora cobra mucho más sentido). También he descubierto a varios escritores de viajes de antaño a los que me apetece indagar, como Celia Fiennes, que recorrió Cornualles a caballo a finales del siglo xvii y lo narró con mucho sentido del humor y sinceridad, o James Hoskin, que partió a Nueva York en un barco directamente desde Penzance, un pueblecito de Cornualles, algo impensable a día de hoy. Otro aspecto que he descubierto y que no me ha agradado tanto es cómo el problema de la gentrificación y el turismo han afectado sobremanera a Cornualles, región con salarios bastante bajos en comparación al resto de Inglaterra pero con un clima envidiable, lo que ha propiciado que los alquileres tradicionales hayan desaparecido en favor de las casas turísticas, y que las residencias de nueva construcción en los últimos treinta o cuarenta años se hayan encarecido en varios órdenes de magnitud al acabar siempre en manos de foráneos con mayor poder adquisitivo que solo pasan allí un par de meses al año, condenando a las nuevas generaciones a no poder emanciparse ni adquirir propiedad.

Conforme se va acercando a Penwith, su lugar de nacimiento y donde se crió, el autor reflexiona abiertamente sobre lo que significa pertenecer a una minoría nacional. En el caso de la región de Cornualles, no se trata de un país dentro del Reino Unido, como lo son Gales y Escocia, sino que pertenece a Inglaterra, pero sí está protegida por el Consejo de Europa desde 2014 gracias al Convenio marco para la protección de las minorías nacionales, por lo que una persona nacida allí puede decir abiertamente que es córnica en lugar de inglesa o británica, y contaría con el respaldo oficial de un organismo internacional. Es llamativo que, hacia el final del libro, el autor confiese que, aunque naciera en Cornualles y se identifique como córnico, ninguno de sus antepasados sea originario de allí, ni siquiera sus padres. Esta reflexión le lleva a preguntarse hasta qué punto la identidad cultural es asumida o cuestionada según el origen étnico: en su caso, probablemente habría encontrado más obstáculos para que el resto del mundo aceptara sin réplica alguna su origen si sus padres no hubieran sido blancos.

A modo de conclusión, he de confesar que este libro me ha conmovido mucho más de lo que esperaba, hasta el punto de animarme a publicar en este blog mi primera reseña literaria en once años, y todo ello gracias, sobre todo, a la honestidad con la que el autor trata todos los temas sobre los que reflexiona. A grandes rasgos no deja de ser un diario de viaje por Cornualles, pero me ha sorprendido conocer la historia de esta región hasta el presente, con sus momentos álgidos pero también con sus penurias, y cómo el autor la entrelaza con todos esos lugares que antes no me suscitaban demasiado interés y que ahora espero visitar algún día. Por desgracia, actualmente el libro no está traducido al castellano, y no he encontrado que haya planes para hacerlo, pero si tenéis la oportunidad os recomiendo leerlo, estéis o no interesados en Cornualles. Yo personalmente lo descubrí gracias a Luke Sherlock, dueño de una librería llamada Sherlock & Pages situada en Frome, Inglaterra, que hizo esta recomendación como lectura para el mes de julio, así que desde aquí me gustaría agradecérselo. El próximo 7 de agosto, este mismo librero transmitirá un coloquio sobre el libro en directo en el que participará nada menos que el propio Tim Hannigan, el autor.1 Allí estaré, por supuesto, para no perdérmelo.

Ficha del libro

Título The Granite Kingdom: A Cornish Journey
Autor Tim Hannigan
Editorial Head of Zeus
Año de publicación 2023
ISBN 978-1-80110-885-0
Número de páginas 384
Género No ficción / Literatura de viajes
Fechas de lectura Del 21 de junio al 27 de julio de 2025
Tiempo de lectura 14 h 52 min

 

Notas

  1. Actualización — 8 de agosto de 2025: El coloquio ya ha tenido lugar y ha sido tremendamente interesante. Podéis verlo aquí: The Granite Kingdom with Tim Hannigan.

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