Buitrago del Lozoya
Septiembre de 2021

España

Introducción

La localidad de Buitrago del Lozoya se encuentra en la región norte de la comunidad de Madrid, en uno de los valles arropados por la sierra de Guadarrama. Las aguas del río Lozoya, uno de los afluentes del Jarama, circundan casi por completo su centro histórico, convirtiéndola en una población muy pintoresca. Este centro histórico, conocido simplemente como «la Villa», se encuentra delimitado por una muralla construida por los musulmanes en el siglo xi, poco antes de que la Reconquista llegara a esta zona, que aún conserva su trazado original a pesar de las continuadas restauraciones. Si bien la ciudad fue pasto de las llamas durante la invasión perpetrada por las tropas napoleónicas a principios del siglo xix, el complejo formado por las murallas, el castillo y la iglesia de Buitrago se encuentra en un buen estado de conservación y fue declarado Monumento Nacional en 1931 y Conjunto Histórico-Artístico en 1993.

Nosotros llegamos a Buitrago un sábado de septiembre, justo a la hora del almuerzo. Estábamos pasando unos días en familia por la provincia de Segovia, alojándonos en el Real Sitio de San Ildefonso, y aquel día decidimos conocer uno de esos pueblos con encanto de la comunidad de Madrid de los que todo el mundo habla. Al llegar, parecía que todos los habitantes de la capital estaban allí de excursión, y estuvimos a punto de desistir de la visita ya que encontrar aparcamiento resultaba imposible. Por suerte, al final encontramos una plaza libre bajo las murallas, a los pies del Castillo de los Mendoza, y pudimos dar comienzo a nuestra visita.

A los pies del castillo

Torre Albarrana

Tras almorzar en una de las terrazas de la plaza de Picasso, en lo que antiguamente era el arrabal de San Juan, tomamos la calle Real hasta la plaza de la Constitución, principal punto de entrada al recinto amurallado. Esta plaza está dominada por la imponente Torre del Reloj, también conocida como Torre Albarrana, que no solo forma parte de la muralla sino que es también una de sus puertas de acceso al interior. O, al menos, eso teníamos entendido cuando llegamos allí; sin embargo, nuestra primera impresión fue que desde la plaza no había forma de atravesar la muralla. Después de fijarnos bien, descubrimos que el acceso no es perpendicular a la muralla, sino que se hace por uno de los laterales de la torre que sobresalen de esta, accesible desde un pequeño callejón conocido como «calle del Arco», y es allí donde nos encontramos con el tímido doble arco ojival que sirve de puerta de la ciudad. En el interior de la torre había un pequeño giro que ya conecta con la puerta interior, también en forma de doble arco pero esta vez de herradura. Sin duda uno de los accesos más curiosos que he visto nunca.

Calle Real

Plaza de la Constitución y Torre Albarrana

Plaza de la Constitución y Torre Albarrana

El doble arco ojival de la Torre Albarrana

La Torre Albarrana desde el interior del recinto amurallado, con el doble arco de herradura

Iglesia de Santa María del Castillo

Nada más atravesar la entrada de la Torre Albarrana nos dimos de bruces con la iglesia de Santa María del Castillo, principal templo de la localidad y el único situado intramuros. Se trata de una iglesia gótica construida a principios del siglo xiv y dotada de una esbelta torre mudéjar. La entrada principal cuenta con un pórtico soportado por dos columnas jónicas en las que se lee la inscripción «iglesia de asilo» (posible referencia al derecho a acogimiento a sagrado tan vigente durante la Edad Media —los que hayáis visto El jorobado de Notre Dame seguro que recordáis en qué consistía— y que desapareció por completo en España en 1978). Destaca sobre todo la portada, ya del siglo xvi, realizada en gótico isabelino y decorada con flores de acanto.

La iglesia vista desde el arco de la Torre Albarrana

La torre de la iglesia

La iglesia desde la plaza de los Caídos

Portada de la iglesia, de estilo gótico isabelino

Basa de una de las columnas

Basa de la otra columna

Vista exterior de la capilla lateral, llamada «del Santísimo y del Perdón»

Escudo de armas sobre la entrada de la capilla del Santísimo y del Perdón

Monumento a los Caídos en la plaza homónima

El interior de la iglesia

Después de tantas malas experiencias con los horarios de las iglesias, esta vez nos habíamos asegurado de que estaría abierta aquel día por la tarde, y así fue. Nada más entrar lo que más nos llamó la atención fue el artesonado, de estilo neomudéjar; por lo que he podido leer, fue realizado en los años 80 para sustituir a las bóvedas nervadas que decoraban la techumbre originariamente y que desaparecieron en un incendio provocado en marzo de 1936. Si os fijáis bien, en alguna de las fotos de la nave principal se pueden apreciar los arranques de los nervios de las bóvedas originales en los laterales (pena de no haberle sacado una foto más de cerca).

Al fondo de la nave nos encontramos con el altar mayor, presidido por el Cristo de los Esclavos y la Virgen de las Angustias. Estas imágenes descansan bajo un artesonado que, aunque es original del siglo xv, no se encuentra en su emplazamiento original, ya que pertenecía al desaparecido Hospital de San Salvador. A su izquierda pudimos entrar en la capilla de la Virgen de las Flores, que en una restauración reciente se decoró con diversos iconos que me recordaron más a una iglesia ortodoxa que a una católica (no en vano, la autora de los iconos, llamada Silvia Borisova, es de origen búlgaro). En esta capilla se encuentra expuesta la imponente cruz procesional, realizada en 1546 por el orfebre complutense Juan Francisco Faraz. La otra capilla, llamada «del Santísimo y del Perdón», cuenta con un arco de herradura y un alfarje mudéjar, pero por alguna razón desconocida aquel día estaba cerrada.

Vista general del interior de la iglesia (en el muro izquierdo se pueden observar los restos de los pilares originales y de las nervaduras de la bóveda)

Artesonado neomudéjar que sustituye a las bóvedas nervadas originales

Vista general de la iglesia mirando a la entrada principal

Imagen de san Roque

Altar mayor, con el Cristo de los Esclavos y la Virgen de las Angustias

Artesonado del desaparecido Hospital de San Salvador

Entrada a la capilla de la Virgen de las Flores

Capilla de la Virgen de las Flores

Imagen de la Virgen de las Flores

Cruz procesional, obra de Juan Francisco Faraz

Subida a la torre de la iglesia

Cuando ya habíamos completado la visita a la iglesia descubrimos que en uno de los laterales había un acceso con un torno que permitía acceder a las escaleras que llevan a la torre por el módico precio de 1€. Desde allí pudimos subir a lo más alto de la torre, en donde se encuentra el cuerpo de campanas y desde donde se podía disfrutar de unas decentes vistas de la localidad. He de decir que se sentía uno algo constreñido por el estrecho hueco que las campanas dejaban en las ventanas, pero algo se podía vislumbrar de las murallas, el río Lozoya y el castillo.

Primer tramo de escaleras

Maqueta de la iglesia en la primera planta

[Vistas hacia el norte desde la primera planta

Vistas de la muralla desde la primera planta

Primera planta de la torre

Escaleras hacia la segunda planta

Escaleras hacia la tercera planta

Las campanas de la iglesia en la tercera y última planta

Bóveda de la última planta

Una de las campanas, fechada en 1998 – Fábrica de Campanas J. Manchado

Vistas hacia el norte desde la última planta

El castillo desde la última planta

El castillo desde la última planta

Castillo de los Mendoza

Desde la iglesia bajamos por la calle del Infantado hasta el Castillo de los Mendoza, que en aquel momento tanto él como sus aledaños parecían estar sufriendo unos extensos trabajos de restauración y acondicionamiento (nuestra primera impresión, desde luego, fue que el castillo había visto mejores días). No he encontrado información sobre la fecha provisional de finalización de las obras ni el objetivo de estas, pero según parece llevan trabajando en él desde al menos 2014; en cualquier caso, en su patio de armas había levantada una enorme grúa de construcción, así que todavía le quedará para rato. El castillo fue construido entre los siglos xiv y xv en ladrillo y mampostería en estilo gótico-mudéjar y cuenta con siete torres de diferente planta, cuatro de las cuales forman parte de la muralla de la ciudad. A ver si vuelvo a Buitrago dentro de unos años cuando hayan acabado de restaurarlo y puedo conocer de primera mano algo más sobre su historia.

Castillo de los Mendoza

Castillo de los Mendoza

Plaza del Castillo

Detalle de una de las torres del castillo

Réplica de un fundíbulo a los pies del castillo

La muralla a la altura del castillo

Castillo de los Mendoza

La iglesia desde la plaza del Castillo

La coracha de Buitrago

Al pasar el castillo llegamos al punto en el que se encuentra la conocida como «coracha de Buitrago», un lienzo de la muralla que se interna en las aguas del río Lozoya. El diccionario de la RAE no recoge este término, pero en el Glosario de términos castellológicos medievales de Leonardo Villena aparece definido de la siguiente forma: «muro, recto o quebrado, que arranca de la muralla o de la barrera y termina en una torre situada en un punto de servicio (toma de agua, lugar de observación, etc). A veces su adarve tiene doble pretil para mayor protección». El mismo diccionario afirma que es una estructura única de la península ibérica, e indagando un poco más he descubierto que la coracha de Buitrago es uno de los ejemplos mejor conservados de este tipo de estructura, y que habitualmente se interna en un cuerpo de agua; de hecho, su función principal en este caso era la de proteger el suministro de agua en caso de sitio o asedio. Recuerdo que cuando la vimos ya nos llamó la atención, pero hasta que no he empezado a escribir esta entrada no he sido consciente de su unicidad. La próxima vez que vuelva a Buitrago espero hacerle mejores fotos.

La coracha de Buitrago

Nacimiento de la coracha

La coracha y una de las torres del castillo

Vista exterior de los muros del castillo

La muralla y el río Lozoya

El río Lozoya

Paseo por las murallas – Jardín medieval

Continuamos nuestro paseo rodeando todo el centro histórico a la par que bordeábamos el río, caminando por el adarve bajo de la muralla y disfrutando de las vistas del Lozoya y del monte ¿sin nombre? situado al noroeste de Buitrago. En lo alto de este monte hay un mirador natural (de hecho, si os fijáis mucho podéis ver gente en una de las fotos) al que se llega por una ruta de senderismo y desde el que se contempla toda la ciudad, pero nosotros no nos animamos a subir. Me gustaría comentar que hay dos tramos diferentes del camino de ronda que se pueden visitar: el que vimos nosotros, cuyo acceso es gratuito, y luego el que se encuentra frente a la iglesia de Santa María del Castillo, para el que hay que pagar una entrada. Partiendo del castillo llegamos al extremo norte del casco histórico, en donde se encuentra el llamado «jardín medieval» Parque de la Villa. «¿Y qué es lo que lo convierte en un jardín medieval?», os preguntaréis. Pues voy a dejar que el folleto de información turística de Buitrago lo explique por mí: «En él podremos admirar los planteles elevados de plantas aromáticas, medicinales, comestibles y Preau silvestre; un banco de olor, un túnel de verdor, un laberinto y la presencia de la rosa, tan representativa de la etapa medieval».

Adarve bajo de la muralla

Adarve bajo de la muralla

Adarve bajo de la muralla

El río Lozoya y el monte situado al norte de Buitrago

Detalle del monte-mirador natural

Encuentro entre el río Lozoya y el arroyo Cigüeñuela

El jardín medieval

El jardín medieval

El adarve bajo de la muralla

Arco de acceso

Vistas de la muralla

Puente del Arrabal

Pasado el jardín medieval terminamos nuestro paseo por la muralla en el puente del Arrabal, construido para conectar el recinto amurallado con el arrabal de Andarrío, situado en la orilla norte del río Lozoya. Punto de paso de la Cañada Real Segoviana, fue erigido en el siglo xv y cuenta con un único arco de medio punto que estaba plenamente visible en el momento de nuestra visita —resalto esto porque he visto fotos en los que solo están a la vista los aliviaderos superiores debido a la crecida del nivel del agua—. Por esta zona pudimos ver un tramo de la muralla bastante espectacular, y también nos encontramos con un monolito conmemorativo del Belén Viviente de Buitrago, uno de los más importantes de España y declarado Fiesta de Interés Turístico en 2001; la próxima vez que vuelva a Buitrago espero que sea durante las fechas de Navidad para poder conocer de primera mano esta tradición que —excepcionando los años de la pandemia— lleva celebrándose anualmente desde 1988.

El puente del Arrabal

Edificaciones en la muralla

Vistas de la muralla

Arco de acceso

El puente del Arrabal

Vistas hacia el norte desde el puente

Vistas hacia el norte desde el puente

La muralla de Buitrago desde el puente

Buitrago desde el puente, con la muralla y la torre de la iglesia

Vistas de Buitrago desde el arrabal de Andarrío

El puente de la N-I por el que llegamos a Buitrago desde Segovia

El puente del Arrabal

La barbacana de la muralla

El monumento al XXX Aniversario del Belén Viviente de Buitrago del Lozoya

2 Comments

  1. José Juan Abr 15, 2022, 10:29

    Buenos días amigos. Un gran reportaje que me ha descubierto un pueblo que no se di estará en la lista de los más bonitos de España pero que se lo merece.Publicas poco pero lo que haces es muy bueno.Seguire siguiéndote.Saludos desde Jaca.

    • Buenos días José Juan. ¡Muchas gracias por tu comentario! A nosotros Buitrago nos encantó y disfrutamos mucho con la visita (¡y también comimos muy bien!)me alegro de haber sabido transmitirlo. Un saludo desde Santiago.

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