Guéhenno

Francia

Guéhenno, Francia

En el interior de la Baja Bretaña se manifiesta un patrón de arquitectura religiosa conocido como recinto parroquial, o enclos paroissial en francés. Estos complejos suelen estar compuestos por una iglesia, el cementerio adyacente, un osario, y el denominado calvario (una versión algo más recargada de los cruceiros que pueblan los caminos de Galicia). En algunos casos, pero no en todos, el conjunto suele estar encerrado dentro un muro al que se ha dotado de un arco triunfal que sirve de acceso. De ahí el nombre de enclos (lit. cercado o vallado).

De todos estos calvarios, siete son los considerados monumentales, que se encuentran respectivamente en las localidades de Saint-Jean-Trolimon, Pleyben, Plougastel-Daoulas, Guimiliau, Saint-Thégonnec, Plougonven y Guéhenno. Tuve la oportunidad de visitar los seis primeros, situados en el departamento de Finistère, como parte de un viaje a Bretaña y Normandía que hicimos en el año 2009. El séptimo, el de Guéhenno, es el que más al este se encuentra, en el departamento de Morbihan (muy cerca de Josselin), y lo visitamos por fin en nuestro regreso a Bretaña nueve años después. Faltaba poco para el atardecer cuando llegamos a esta localidad de apenas 800 habitantes, cuyas residencias se hallan dispuestas alrededor de la iglesia de San Pedro y San Juan Bautista.

A los pies de este edificio gótico del siglo XVI se encuentra el complejo formado por el cementerio, el osario, y el mencionado calvario, motivo principal de nuestra visita. El calvario original databa de 1550, pero fue seriamente dañado en 1794 por el ejército revolucionario, que en su camino a Josselin decidió parar aquí a quemar la iglesia y destruir su patrimonio religioso. La versión que ha llegado a nuestros días es una reconstrucción de 1854, año en el que se decidió levantar la iglesia de nuevo y reconstruir el calvario a partir de los trozos que algunos aldeanos consiguieron salvar de aquel pillaje.

El calvario, realizado en granito, se apoya sobre un enorme pedestal sobre el que descansan tres cruces. Un examen minucioso nos permite ver que se han intentado añadir tantos episodios de la Pasión de Cristo como fuera posible en este reducido espacio, ya sea en forma de esculturas o como bajorrelieves adornando los laterales del pedestal. No voy a entrar en detalle a describirlos todos, pero voy a ser generoso con las fotografías. Lo cierto es que estos calvarios tenían en su día un cometido tanto didáctico como artístico, ya que se usaban para explicar estas escenas a los parroquianos, y originalmente estaban dotados de una rica policromía que se ha perdido con el paso de los siglos.

Frente al calvario se encuentra la columna de la flagelación, adornada por los llamados Arma Christi o atributos de la Pasión, y coronada por el gallo que representa las negaciones de San Pedro. Al lado de la columna y como recordatorio se emplazó en su día la tumba del abad Jacquot, responsable de la reconstrucción del complejo en el siglo XIX. Tras el calvario se puede ver el osario, custodiado por soldados romanos y en cuyo interior se puede ver una representación de Cristo muerto. Nos gustó mucho visitar este lugar, ya que aunque todos los calvarios de esta región de Francia tienen un cometido y estructura similar, cada uno de ellos tiene esa marca de originalidad que hace que merezca la pena conocerlos todos.

Visitado en agosto de 2018.

Referencias / Información adicional

2 Comments

  1. Siempre espectaculares los calvarios bretones.

  2. Q me gustan los Calvario!!! Me encantó volver a Bretaña y volverlos a ver, son espectaculares y tan poco vistos… Este en particular es muy especial y con tus fotos se ve como si estuviéramos allí. VOLVEREMOS!!!!

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