Andalucía

Arte y Misericordia. La Santa Caridad de SevillaExposición temporal en el Museo de Bellas Artes de SevillaJulio de 2025 – Junio de 2026

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Introducción

«Mediante la escritura vuelvo a mí», confiesa Werner Herzog, gran cineasta y mejor escritor, en su magnífico diario de rodaje Conquista de lo inútil. Y leyendo esa frase, apuntada en mi cuaderno hace ya casi un año, concluyo que ya es hora de retomar esta sagrada afición, de dejar definitivamente atrás esos meses tan extraños que dieron comienzo al presente año, y de volver a hacer una de las cosas que más me gustan, que es recordar mis andanzas por el mundo y escribir sobre ello. Pero en esta ocasión, en lugar de narrar alguno de mis viajes, voy a centrarme en hablar sobre Sevilla, la ciudad que me vio nacer, y más concretamente sobre una magnífica exposición temporal dedicada a las obras del Hospital de la Santa Caridad que tuve la oportunidad de visitar junto a mi padre el pasado mes de marzo en el Museo de Bellas Artes de nuestra ciudad.

El Hospital de la Santa Caridad se encuentra en el barrio del Arenal, y fue construido en el siglo xvii sobre las ruinas de la antigua capilla de San Jorge y unos terrenos que pertenecían a las antiguas Reales Atarazanas, el gigantesco astillero naval en el que antaño se refugiaba la flota de galeras. El principal impulsor de aquel conjunto barroco fue el venerable Miguel de Mañara (1627-1679), una suerte de don Juan Tenorio que, tras años llevando una vida, digamos, licenciosa —reconocido por él mismo en sus escritos—, y después de que la muerte de su esposa le pusiera los pies en la tierra y comprendiera que la fugacidad de la vida no era algo ajeno sino una realidad común a todos los mortales, incluido él mismo, decidió dedicar el resto de su vida a los más desfavorecidos. Al año siguiente de sufrir aquella pérdida, en 1663, ingresó en la Hermandad de la Santa Caridad y, un año más tarde, se convirtió en hermano mayor, promoviendo numerosos proyectos que incluyeron la construcción de la nueva iglesia de San Jorge y del complejo del hospital, y un programa iconográfico diseñado por él mismo.

He visitado el hospital en varias ocasiones, que conserva uno de los mayores conjuntos de patrimonio barroco de la ciudad, y he disfrutado recorriendo su iglesia, caminando por sus patios, contemplando el magnífico retablo mayor de Bernardo Simón de Pineda —con el impresionante Entierro de Cristo obra del imaginero Pedro Roldán— y, por supuesto, humillándome ante las inquietantes representaciones de los llamados Jeroglíficos de las postrimerías de Juan de Valdés Leal, sobre las que ya profundizaré un poco más adelante. Pero a pesar de que tengo muchas fotos de este lugar y llevo muchos años queriendo escribir sobre él, hoy voy a limitarme a hablar solo de las obras de arte propiedad del hospital que se encuentran expuestas actualmente en la mencionada muestra, mientras el edificio en sí se encuentra en un proceso de rehabilitación que se prevé concluya a lo largo de este mismo 2026.

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Arcos de la FronteraDiciembre de 2022Capítulo I

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Arcos de la Frontera, o simplemente Arcos, es una localidad andaluza situada en la Sierra de Cádiz. Si bien su población es de unos treinta mil habitantes, solo cuatro mil de ellos residen en su pintoresco centro histórico: un entramado de callejuelas empinadas situadas en lo alto de un espolón rocoso. La ciudad fue fundada por los romanos, que la bautizaron como Arx-Arcis, es decir, «fortaleza elevada», nombre que habría evolucionado a lo largo de los siglos hasta el topónimo actual. El apellido «de la Frontera», como en la mayoría de casos similares en la región, hace referencia a la frontera castellano-nazarí que durante varios siglos separó a los reinos cristianos del reino de Granada.

Solo los vehículos de los residentes tienen permitido el acceso al casco histórico, por lo que cuando el pasado diciembre fuimos a visitar Arcos, tuvimos que aparcar el coche algo lejos del centro, en el paseo de Andalucía, para luego tener que caminar un buen rato cuesta arriba hasta poder comenzar nuestra visita. Por el camino, al final de la calle Corredera, vimos un arco de entrada que delimitaba el punto en el que el tráfico ya no estaba permitido. Imaginad nuestra sorpresa cuando, al acercarnos, descubrimos que aquella entrada estaba hecho de cartón piedra, y que no era más que una reproducción poco fidedigna de la original, la llamada Puerta de Jerez, que contaba con tres arcos y databa de la época musulmana, pero que por desgracia fue derruida en 1852.

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Palomar de la BreñaMarzo de 2019

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Palomar de la Breña, Andalucía

Se conoce como Pinar de la Breña al enorme bosque de pinos piñoneros (Pinus pinea) que se expande entre el cabo de Trafalgar y la localidad de Barbate, en la provincia de Cádiz. Este singular entorno da cobijo a uno de los lugares más interesantes de la zona, el Palomar de la Breña, una antigua hacienda del siglo XVIII hoy reconvertida en alojamiento rural. Sin contarnos qué íbamos a ver exactamente, mis padres nos dirigían en coche por una de las contadas carreteras que recorren este parque natural a la vera de los pinos. Llegamos finalmente al pequeño aparcamiento de una bonita casa de paredes blancas, encerrada entre los bosques, y entramos por la puerta principal, en donde el dueño del establecimiento nos invitó a visitar la parte trasera a pesar de no estar alojados allí.

Lo que veis a continuación es, probablemente, uno de los mayores palomares del mundo. Consta de 7700 nidos y en su día podía dar refugio a unas 15000 palomas, las cuales se usaban o bien como alimento o bien como palomas mensajeras para los barcos que partían a América. El excremento de las palomas, conocido como palomina, también se aprovechaba como ingrediente en el proceso de fabricación de la pólvora. Las curiosas hornillas que pueblan las estrechas calles del palomar son de cerámica, tienen un diámetro de 25 cm, y servían para cobijar a una pareja de palomas junto con sus crías.

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Cabo de TrafalgarMarzo de 2019

España

Cabo de Trafalgar, Andalucía

Trafalgar es un topónimo mundialmente conocido, debido en gran medida a que una de las plazas más importantes de Londres lleva su nombre. La plaza conmemora la batalla de Trafalgar, combate naval acaecido el 21 de octubre de 1805 en el que las fuerzas del Reino Unido se enfrentaron a las de Francia y España en el contexto de las guerras napoleónicas, y en la cual perdió la vida el almirante Nelson (por eso una estatua suya se encuentra en lo alto de la columna que domina el centro de la plaza). Pero, ¿dónde ocurrió aquella batalla? Pues en la costa gaditana entre los municipios de Barbate y Conil de la Frontera, al oeste del cabo que le da nombre.

Trafalgar viene del árabe Taraf al-Ghar (طرف الغار), que significa literalmente cabo de la cueva. El cabo es, en realidad, un islote, unido a tierra firme por un doble tómbolo de arena, y separa la magnífica playa de Zahora de la de Los Caños de Meca. Al final del cabo hay un faro de 34 m de altura construido en 1862, y al que se puede llegar por carretera; nosotros lo visitamos hace poco, en uno de esos días en los que ese fenómeno de la naturaleza llamado viento de levante hacía acto de presencia, y la carretera estaba parcialmente cubierta por unas pequeñas dunas de arena que el viento había formado esos días. Al lado del faro se pueden ver desde lejos los restos de una antigua torre vigía, construida por Felipe II para proteger la zona de las tropas berberiscas.

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CarmonaDiciembre de 2018

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Carmona, Andalucía

A escasa media hora en coche de la capital andaluza se encuentra Carmona, un sorprendente pueblo de la provincia de Sevilla que, si bien puede pasar desapercibido sobre el mapa, encierra multitud de sorpresas. Y es que pasear por Carmona es recorrer la historia de gran parte de las civilizaciones que han pasado por Andalucía; parece mentira que una localidad de apenas 28.500 habitantes albergue tanto patrimonio. Sus estrechas calles empedradas invitan no solo a pasear sin rumbo sino también a levantar la mirada y deleitarse con cada uno de sus rincones, ya sea en forma de iglesia, de palacio, o de fortificación. Tengo que reconocer que, a pesar de haberla tenido al lado durante toda mi vida, fue hace no mucho cuando descubrí todo lo que tenía que ofrecer. En esta entrada me dispongo a describir el que fue para nosotros un paseo inolvidable por uno de los pueblos más bonitos de la cuenca del Guadalquivir.

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