LA PÁTERA DE OTAÑES

España

Introducción

La Pátera de Otañes es una excepcional pieza de orfebrería hispanorromana hallada en 1798 en las inmediaciones del pico del Castillo, en el término municipal de Castro Urdiales (Cantabria), en los terrenos de Antonio Zacarías de Otañes. Personalmente no conocía la palabra «pátera» cuando escuché hablar por primera vez de este singular objeto, y tuve que buscarla en el Diccionario de la lengua española, que la define como «plato o cuenco de poco fondo que se usaba en los sacrificios antiguos». El ejemplar en cuestión, realizado en plata parcialmente sobredorada, está datado entre finales del siglo i d.C. y el siglo iii d.C. y, si bien se desconoce su función original, la teoría más aceptada es que estaba destinado a ofrendas y libaciones. En la actualidad está catalogada como Bien de Interés Cultural y sigue siendo propiedad de la familia Otañes, que la custodia en una caja fuerte de una entidad bancaria, y no se expone al público salvo en contadas ocasiones, como la que nos atañe en esta entrada.



KING’S LYNN

Inglaterra

Introducción

King's Lynn, o simplemente Lynn, es una ciudad del este de Inglaterra célebre por haber sido uno de los principales puertos ingleses durante los años de la Liga Hanseática, una federación de comunidades de comerciantes germanos provenientes de Lübeck, Hamburgo, y otras ciudades del mar Báltico y del mar del Norte. Estos mercaderes se aseguraron privilegios para comerciar con Inglaterra a partir de 1271 por medio del puerto de Lynn, que por aquel entonces ya se había consolidado como un importante enclave desde que el rey Juan I lo designara como puerto real a comienzos del siglo xiii (para que sirva de comparación, puertos hoy tan relevantes como los de Liverpool o Plymouth no alcanzarían su auge hasta mucho después, durante el siglo xvii). Sin duda este hecho contribuyó decisivamente al desarrollo de King's Lynn a finales de la Edad Media, y se estima que durante el siglo xiv unos sesenta gremios de mercaderes y artesanos convivían en sus calles, una cifra que solo Londres superaba por aquel entonces.

Como testigo de aquella época se conservan varias casas y antiguos almacenes de los comerciantes de la Hansa —los únicos que han llegado hasta nuestros días en toda Gran Bretaña—, cuya presencia constituye un buen incentivo para que los amantes de la historia de Europa se animen a conocer esta ciudad situada a tan solo cincuenta minutos en tren de Cambridge. Más allá de su relevancia histórica, King's Lynn es una ciudad tranquila, rica en patrimonio arquitectónico, y con un agradable paseo fluvial, ideal para pasar una tarde de asueto alejada de los circuitos turísticos habituales. En esta entrada me dispongo a enumerar y describir los lugares y monumentos históricos que pude conocer durante mi visita en octubre de 2024, con la intención de que pueda servir de guía para aquellos viajeros que planeen recorrer la región de Norfolk y busquen ya sea inspiración o simplemente motivos para visitarla.



CAMBRIDGE

Octubre de 2024

Capítulo V

Inglaterra

Visita guiada por el Trinity College

Unos minutos antes de que diera comienzo la visita guiada por el Trinity College me pudo la impaciencia y me adentré en una especie de portería para preguntar por el punto de encuentro, en donde me dijeron que se encontraba allí mismo, bajo el arco de entrada, y que era cuestión de tiempo que apareciera un tal Robert para llevarla a cabo. Muy agradecido volví sobre mis pasos hasta donde me habían indicado, y no mucho después apareció un simpático señor ataviado con un bombín y una bufanda multicolor que resultó ser el guía. Tras pasar lista y preguntarnos por nuestras nacionalidades se dispuso a contarnos la historia de aquel college, el que más dotación económica poseía de toda la Universidad de Cambridge y también el que ha alojado a más premios Nobel, con un total de treinta y cuatro. Entre sus miembros pasados se encuentran filósofos como Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, matemáticos como G. H. Hardy y Srinivasa Ramanujan, físicos como James Clerk Maxwell, Ernest Rutherford y Niels Bohr y, por supuesto, el polímata Isaac Newton, que pasó la mitad de su vida residiendo en este complejo.



L’ANGLIRU

Septiembre de 2025

España

El Alto de l'Angliru en la Vuelta Ciclista a España 2025

El plan, al menos sobre el papel, parecía sencillo: había quedado con mi buen amigo el señor Ó. a las 9:30 de la mañana en un lugar llamado "Hotel - Albergue Mirador del Angliru", que según Google Maps estaba temporalmente cerrado pero disponía de un enorme aparcamiento. El objetivo era llegar temprano, dejar allí el coche, y comenzar el ascenso a pie hasta la cima del Alto del Angliru, para luego buscar un buen sitio en el que ver en primera fila cómo los ciclistas de la Vuelta a España 2025 se dejaban la vida escalando el que para muchos es uno de los peores ascensos de toda Europa. Desde aquel lugar había unos 8,5 km hasta la meta de la etapa, situada en lo más alto, y si bien la inclinación media lo hacía extremadamente exigente (se llega a alcanzar una pendiente máxima del 23,5% en el tramo conocido como Cueña les Cabres), todo era cuestión de subir tranquilamente, poco a poco, ya que disponíamos de más de siete horas hasta que la cabeza de carrera llegara hasta la meta.



MARTHA’S VINEYARD

Agosto de 2015

Capítulo I

Estados Unidos

Introducción y llegada a Oak Bluffs

«Ustedes me conocen. Saben cómo me gano la vida. Yo les pescaré a ese animal, cosa que no será fácil. Es un mal bicho; no es como ir a la laguna a pescar cangrejos o pescadillas. Ese tiburón se traga a uno entero. Una sacudida, una dentellada y... todo adentro. Hay que obrar rápido, si queremos que vengan los turistas y ustedes no pierdan sus negocios. Todo eso no les será agradable. Yo valoro mi pellejo en bastante más de tres mil dólares, jefe. Puedo encontrarlo por tres, pero capturarlo y matarlo vale diez mil. Así que decidan ustedes. Si acceden seguirán vivos haciendo su agosto. Si no, en invierno vivirán de la asistencia social. No quiero voluntarios ni quiero compañeros, hay demasiados capitanes en esta isla. Los diez mil dólares han de ser para mí solo, y tendrán la cabeza, la cola, y el animal entero».

Este verano se cumplen cincuenta años del estreno de una de las mejores películas de todos los tiempos: Tiburón, una obra de arte cinematográfica que marcó un antes y un después en la historia del cine, superó el récord de taquilla previamente en posesión de El padrino, estableció una animadversión universal a bañarse en aguas abiertas (como siempre dice mi madre, y yo secundo: «yo desde que vi Tiburón no me meto hasta donde cubre»), y encumbró a Steven Spielberg y a John Williams hasta el olimpo de sus respectivos oficios. Podría citar de memoria gran parte de sus diálogos —mis favoritos siempre serán los del inolvidable Robert Shaw, el capitán Quint, como el que abre esta entrada—, ya que la he visto decenas de veces desde aquella primera ocasión que me marcó para siempre, sentado frente a la tele en un sofá de Tomares en una tarde cualquiera de domingo (o no tan cualquiera, puesto que treinta años después la sigo recordando). También este verano se cumplen diez años desde que, conducido por esta saludable obsesión, llegué al desembarcadero de Oak Bluffs, en Martha's Vineyard, la pequeña isla de Massachusetts en la que se rodó la película, en un ferry proveniente del antiguo puerto ballenero de Nantucket, y parece un buen momento para rememorar aquella aventura.