Atenas

Athína
Abril de 2019
Capítulo I

Grecia

Introducción

Hay ciudades antiguas, hay ciudades milenarias, hay ciudades antediluvianas, y luego está Atenas. Aunque su época de máximo esplendor no empezó a perfilarse hasta los tiempos de la civilización micénica —entre los siglos xviii y xi a. C.— se cree que ha estado habitada de forma continuada durante los últimos cinco mil años. En Atenas se inventaron tanto la palabra «democracia» —el poder del pueblo— como el concepto que representa, que no es poco, lo que no ha evitado que sus habitantes hayan sufrido varias invasiones, la última de ellas perpetrada por los otomanos y que duró la friolera de casi cuatro centurias. De su esplendoroso pasado clásico no se conserva más que una mínima parte, pero más que suficiente para justificar una visita a una de las capitales del mundo antiguo.

Atenas fue mi punto de partida en un viaje que realicé por Grecia en abril de 2019. Haciendo una escala larga en Bérgamo, una de mis ciudades favoritas de Italia, llegué al aeropuerto Eleftherios Venizelos pasadas las 9 de la noche. Como es habitual, la ilusión me invadió nada más salir de la puerta de embarque y empezar a ver letreros en griego por todas partes por primera vez en mi vida («¡salida se dice éxodos!», pensé, «bueno, tiene sentido, ahora todo encaja...»). Tras recoger el coche que había alquilado para aquellos días me dispuse a recorrer los escasos 20 km que me separaban de la capital y dar comienzo a mi viaje; había leído en no sé cuántos foros que los griegos —y especialmente los atenienses— conducían como locos, y que había que andar con siete mil ojos, pero tras adentrarme en el centro de Atenas un sábado por la noche con mi coche de alquiler mi impresión fue, simplemente, que allí a nadie le gustaba que le hicieran perder el tiempo al volante. Vamos, como a mí.

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9 días en GreciaAtenas, Meteora y Peloponeso

Grecia Italia

Introducción

Cuando decidí viajar a Grecia durante la Semana Santa de 2019 no tenía una idea clara de lo que quería ver. Bueno, no del todo; me atraía especialmente visitar la capital, Atenas, así como los monasterios de Meteora, y si por el camino podía ver alguno de los yacimientos arqueológicos de las principales ciudades de la Grecia clásica mejor que mejor. Al final, tras pensarlo durante varias semanas, leer mucho sobre la parte continental del país, y poner todos los puntos que me interesaban en un mapa, me quedó una ruta de nueve días en coche que incluía los siguientes lugares Patrimonio de la Humanidad:

  • Templo de Apolo Epicuro en Bassae
  • Acrópolis de Atenas
  • Sitio arqueológico de Delfos
  • Meteora
  • Santuario de Asclepio en Epidauro
  • Sitio arqueológico de Mistrá
  • Sitio arqueológico de Olimpia
  • Monasterio de Osios Loukás

Se podrían haber incluido dos más, el monasterio de Dafne y los sitios arqueológicos de Micenas y Tirinto, pero como me gusta demasiado el mar decidí a última hora sustituirlos respectivamente por dos incursiones a la costa griega, el cabo Sunión y la ciudad de Nauplia. También podría haber visitado alguna de las islas del mar Egeo, ya que desde Atenas los vuelos a cada una de ellas son diarios, pero quedaron para otra ocasión. Dicho esto, comienzo la narración resumida del viaje, a medida que vaya escribiendo entradas individuales sobre los distintos lugares las iré enlazando donde corresponde. Espero que os guste y que os entren muchas ganas de hacer un recorrido similar.

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