Sandomierz
Abril de 2017

Polonia

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Sandomierz, Polonia

Cerca del lugar en el que las aguas del río San desembocan en las del Vístula, el más largo e importante de los ríos de Polonia, surgió durante la Edad Media la coqueta y acogedora población de Sandomierz, villa ideal en la que alojarse y desde la que poder visitar el sudeste del país. Su época de máximo esplendor tuvo lugar entre los años 1138 y 1320, periodo que se conoce ahora como la Fragmentación de Polonia. A la muerte de Boleslao III el Bocatorcida, Príncipe de Polonia, éste dividió su reino entre cuatro de sus dieciséis hijos, y uno de ellos, Henryk Sandomierski, pasó a convertirse en Duque de Sandomierz, establenciendo allí la capital de su territorio. En la actualidad, Sandomierz posee un casco histórico de gran autenticidad que permaneció intacto incluso durante la época comunista, gracias a que las principales industrias de la región se levantaron en otros núcleos urbanos.

Para conocerla me alojé la noche anterior muy cerca de allí, en un barrio llamado Gołębice, y como buen madrugador llegué al centro de la ciudad antes de que ésta se levantara, con las calles desiertas y la mayoría de los comercios comenzando a abrir sus puertas. Por desgracia, aquella mañana de Viernes Santo amaneció con una débil pero perseverante lluvia que me acompañaría durante el resto de la visita y la mayoría de las fotos las tuve que hacer desde el coche, pero eso no me impidió disfrutar de la ciudad todo lo que pude.

El centro indiscutible de Sandomierz es la Plaza del Mercado o Rynek, de planta rectangular, que me sirvió tanto de punto de partida como de avituallamiento. En sus cuatro costados levantaron a lo largo de los siglos los burgueses de Sandomierz multitud de viviendas de gran valor arquitectónico (podéis encontrar aquí una guía detallada de las más singulares), y en el centro se levanta el fabuloso ayuntamiento renacentista, símbolo de la ciudad. Adjunta a éste se encuentra una torre octogonal, y en una de sus paredes se puede ver un curioso reloj de sol (aunque aquél día era de poca ayuda ).

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Sobre las ruinas de una iglesia destruida en sucesivas ocasiones por los lituanos y los mongoles (si, hasta aquí llegaron también…) fue fundada en el año 1360 una colegiata por el rey Casimiro el Grande. En 1818, aquella iglesia colegial fue nombrada sede de la diócesis de Sandomierz, convirtiéndose así en catedral. El magnífico edificio, de estilo gótico, es visitable y fue recientemente restaurado, y entre sus maravillas me gustaría destacar las bóvedas nervadas, el órgano, y las pinturas que recubren sus paredes. La ostentosa decoración rococó de sus altares de mármol me recordó a las iglesias de otras ciudades polacas con mayor poder económico, como Cracovia. Por desgracia para mi, mientras la recorría empezaron a llegar todos los sacerdotes de la zona para los oficios del Viernes Santo y tuve que acortar mi visita, pero a pesar del poco tiempo que estuve dentro me dejó una gran impresión.

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La antigua muralla de Sandomierz tenía cuatro entradas principales, de las que solo la Puerta de Opatów (Brama Opatowska) se conserva. En lo más alto de ésta hay un mirador que permite disfrutar de una vista general del casco antiguo, pero aún no había abierto aquel día. Otro monumento a destacar es el Castillo Real de Sandomierz (Zamek królewski w Sandomierzu), sede del museo municipal, que pude ver desde la catedral y más tarde rodear con el coche, pero me empezaba a faltar el tiempo y aún tenía que recorrer Zamość y Lublin y regresar a tiempo a Varsovia para devolver el coche. Espero tener la oportunidad en el futuro de recorrer esta pequeña ciudad con un poco más de tiempo, y a ser posible con el sol fuera.

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2 Comments

  1. Un sitio espectacular que ya me lo pareció cuando compartiste algunas vistas sobre el terreno. Es precioso el sitio y me gusta sobre todo el interior de la catedral, con esas bóvedas azules, los magníficos retablos tan característicos en los pilares y las soberbias pinturas. ¡Yo quiero ir!

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