Etiqueta: Islas

Entrada

MARTHA’S VINEYARD

Agosto de 2015

Capítulo I

Introducción y llegada a Oak Bluffs

«Ustedes me conocen. Saben cómo me gano la vida. Yo les pescaré a ese animal, cosa que no será fácil. Es un mal bicho; no es como ir a la laguna a pescar cangrejos o pescadillas. Ese tiburón se traga a uno entero. Una sacudida, una dentellada y... todo adentro. Hay que obrar rápido, si queremos que vengan los turistas y ustedes no pierdan sus negocios. Todo eso no les será agradable. Yo valoro mi pellejo en bastante más de tres mil dólares, jefe. Puedo encontrarlo por tres, pero capturarlo y matarlo vale diez mil. Así que decidan ustedes. Si acceden seguirán vivos haciendo su agosto. Si no, en invierno vivirán de la asistencia social. No quiero voluntarios ni quiero compañeros, hay demasiados capitanes en esta isla. Los diez mil dólares han de ser para mí solo, y tendrán la cabeza, la cola, y el animal entero».

Este verano se cumplen cincuenta años del estreno de una de las mejores películas de todos los tiempos: Tiburón, una obra de arte cinematográfica que marcó un antes y un después en la historia del cine, superó el récord de taquilla previamente en posesión de El padrino, estableció una animadversión universal a bañarse en aguas abiertas (como siempre dice mi madre, y yo secundo: «yo desde que vi Tiburón no me meto hasta donde cubre»), y encumbró a Steven Spielberg y a John Williams hasta el olimpo de sus respectivos oficios. Podría citar de memoria gran parte de sus diálogos —mis favoritos siempre serán los del inolvidable Robert Shaw, el capitán Quint, como el que abre esta entrada—, ya que la he visto decenas de veces desde aquella primera ocasión que me marcó para siempre, sentado frente a la tele en un sofá de Tomares en una tarde cualquiera de domingo (o no tan cualquiera, puesto que treinta años después la sigo recordando). También este verano se cumplen diez años desde que, conducido por esta saludable obsesión, llegué al desembarcadero de Oak Bluffs, en Martha's Vineyard, la pequeña isla de Massachusetts en la que se rodó la película, en un ferry proveniente del antiguo puerto ballenero de Nantucket, y parece un buen momento para rememorar aquella aventura.

Entrada

ILHA DE TAVIRA

Abril de 2015

Ilha de Tavira, Portugal

La isla arenosa de Tavira forma parte de la marisma salina conocida como Ria Formosa, uno de los parques naturales que se encuentran en el Algarve. Nosotros llegamos hasta ella buscando una playa conocida como Praia do Barril, y más concretamente el lugar más característico de la zona: un cementerio de anclas. La verdad es que no teníamos ni idea de que la mencionada playa estuviera en una isla en lugar de en tierra firme, así que imaginaos nuestra sorpresa cuando, al llegar a la pequeña aldea de Pedras d'El Rei y dejar el coche en el aparcamiento designado para Praia do Barril, lo que nos encontramos fue un puente que atravesaba una ría.

Entrada

SUOMENLINNA

Febrero de 2017

Fortaleza de Suomenlinna, Finlandia

Suomenlinna es una fortaleza insular que en 1991 se convirtió en el primer monumento de Finlandia en ser declarado Patrimonio de la Humanidad. Su nombre significa literalmente en finlandés castillo de Finlandia, mientras que curiosamente su nombre en sueco, Sveaborg, significa castillo de Suecia. Esto se debe a que la fortaleza empezó a construirse en 1748 con el objetivo de proteger a la ciudad de Helsinki de las políticas expansionistas del Imperio ruso, y por aquel entonces el estado finlandés no existía como tal sino que formaba parte del Reino de Suecia. La fortaleza, edificada sobre varias islas, se encuentra unos 3 km al sur de Helsinki, y se puede ver a los lejos sin problemas desde cualquier lugar del puerto de la capital finlandesa.

A pesar de su su construcción, la fortaleza no impidió que al finalizar la llamada Guerra finlandesa en 1809 los rusos tomaran Finlandia de los suecos. Paradójicamente, sí que fue de ayuda a los propios rusos durante la Guerra de Crimea a mediados del siglo XIX, cuando lograron frenar a la alianza franco-inglesa gracias a que esta última no fue capaz de destruir los cañones apostados en la fortaleza. Fue ya en 1919, tras la independencia de Finlandia, que Suomenlinna obtuvo su nombre actual como parte del auge del nacionalismo finlandés.

Entrada

ÎLE CALLOT

Agosto de 2018

ile-callot-00

Île Callot, Francia

Tenía muchas ganas de visitar este lugar. Tras consultar los horarios en internet, vimos que las mareas bajas para aquel día empezaban a las 8’15 y a las 20’40, así que decidimos dejar nuestra visita para por la noche, para hacerla coincidir con el atardecer. Cuando llegamos a la localidad de Carantec, en la costa norte de Bretaña, la marea aún estaba alta (serían más o menos las 7 de la tarde). Al acercarnos con el coche los carteles lo dejaban bien claro: prohibido el paso de vehículos a motor, salvo residentes. ¡Y cuidado con las mareas! Nosotros aparcamos en Carantec y fuimos andando hasta el final del camino, en donde una carretera conducía hasta el agua y, de pronto, sin más, desaparecía.

Entrada

NANTUCKET

Agosto de 2015

nantucket-00

Nantucket, la isla de los balleneros

“Nada más ocurrió en la travesía digno de mencionarse, así que después de un hermoso viaje, llegamos sanos y salvos a Nantucket. ¡Nantucket! Sacad el mapa y miradlo. Mirad qué auténtico rincón del mundo ocupa: cómo está ahí, lejos, en altamar, más solitario que el faro de Eddystone. Miradlo: una mera colina y un codo de arena; todo playa, sin respaldo. [...] ¿Cómo sorprenderse, entonces, de que los de Nantucket, nacidos en una playa, se hagan a la mar para ganarse la vida? Primero buscaban cangrejos y quahogs en la arena; volviéndose más atrevidos, se metieron por el agua con redes a pescar caballa; más expertos, partieron en barcos a capturar bacalaos; y por fin, lanzando una armada de grandes barcos por el mar, exploraron este acuático mundo, pusieron un incesante cinturón de circunnavegaciones en torno de él, se asomaron al estrecho de Behring, y en todas las épocas y océanos, declararon guerra perpetua a la más poderosa masa animada que ha sobrevivido el Diluvio, la más monstruosa y la más montañosa; ese himalayano mastodonte de agua salada, revestido de tal portento de poder inconsciente, que sus mismos pánicos han de temerse más que sus más valientes y malignos asaltos.”

Así describía el novelista estadounidense Herman Melville la pequeña isla de Nantucket en uno de los primeros capítulos de su magnum opus: Moby Dick. Lo más curioso es que el bueno de Melville no llegó a visitar Nantucket hasta dos semanas después de ver publicada su obra, y es por este hecho que se le considera el primer turista de la isla.

En el verano de 2007 leí aquella magnífica aventura, y me fascinó tanto que me prometí visitar algún día la tierra de la que parte para nunca volver el monomaníaco Capitán Ahab. El pasado agosto, ocho años después, pude cumplir al fin aquel sueño. :-)