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CAMBRIDGE

Octubre de 2024

Capítulo V

Visita guiada por el Trinity College

Unos minutos antes de que diera comienzo la visita guiada por el Trinity College me pudo la impaciencia y me adentré en una especie de portería para preguntar por el punto de encuentro, en donde me dijeron que se encontraba allí mismo, bajo el arco de entrada, y que era cuestión de tiempo que apareciera un tal Robert para llevarla a cabo. Muy agradecido volví sobre mis pasos hasta donde me habían indicado, y no mucho después apareció un simpático señor ataviado con un bombín y una bufanda multicolor que resultó ser el guía. Tras pasar lista y preguntarnos por nuestras nacionalidades se dispuso a contarnos la historia de aquel college, el que más dotación económica poseía de toda la Universidad de Cambridge y también el que ha alojado a más premios Nobel, con un total de treinta y cuatro. Entre sus miembros pasados se encuentran filósofos como Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, matemáticos como G. H. Hardy y Srinivasa Ramanujan, físicos como James Clerk Maxwell, Ernest Rutherford y Niels Bohr y, por supuesto, el polímata Isaac Newton, que pasó la mitad de su vida residiendo en este complejo.

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ATHÍNA

Abril de 2019

Capítulo IV

Atenas: Iglesia Kapnikárea, Plaza Síntagma y Tumba del Soldado Desconocido

Ya con el estómago lleno —aunque de milagro— salí de la ciudad vieja y me adentré en la parte moderna de Atenas, recorriendo hacia el este una de sus principales arterias comerciales: la avenida Ermú. En el cruce de esta calle peatonal repleta de tiendas con otra de similares características me encontré con un templo bizantino que contrastaba de forma exagerada con su entorno y que parecía desafiar al desarrollo de la ciudad. Se trata de la iglesia Kapnikárea, construida en el siglo xi sobre los restos de un antiguo templo pagano —posiblemente dedicado a Atenea o a Deméter— y consagrada a la Presentación de la Virgen María. Presenta una planta originalmente cuadrada, aunque la posterior adición de una capilla lateral dedicada a santa Bárbara, un nártex y un pórtico —decorado este último con un mosaico moderno de la Virgen con el Niño Jesús— dan al conjunto una apariencia más rectangular.

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NAGANO

Noviembre de 2016

Un enorme mural conmemorativo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 nos dio la bienvenida a la estación de ferrocarril de Nagano, a la que llegamos en tren bala desde Kanazawa. No es de extrañar que estas olimpiadas se celebraran aquí en al menos una ocasión, teniendo en cuenta que esta histórica ciudad japonesa no solo es la capital prefectural de Japón situada a mayor altitud —unos 400 m sobre el nivel del mar—, sino que además se encuentra rodeada de montañas y de estaciones de esquí. Nuestro objetivo era pasar el día viendo la ciudad —y más concretamente uno de sus templos— y visitando el valle de Jigokudani, para más adelante seguir nuestro camino hasta Matsumoto, en donde pasaríamos esa noche.

El origen de Nagano se remonta al siglo vii, cuando se construyó el templo budista de Zenkō-ji, uno de los Tesoros Nacionales de Japón y uno de los pocos lugares de peregrinación que quedan en el país. Con el paso de los años, alrededor de dicho templo se fue formando lo que en japonés se conoce como monzen-machi (門前町) —lit. «pueblo delante de la puerta», en referencia a la puerta principal de entrada al templo—, y este pueblo siguió creciendo hasta convertirse en la ciudad de casi 350.000 habitantes que ha llegado a nuestros días. Nada más salir de la estación de tren buscamos algún autobús de la línea Nisseki, que es la que llevaba directamente al templo desde allí, y nos montamos en él.

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LAREDO

Agosto de 2019

Poco más de un año después de aquel breve y fallido encuentro con la localidad cántabra de Laredo, tuve la oportunidad de desquitarme y de visitar en condiciones su centro histórico, conocido como «la Puebla Vieja», como parte de un viaje por Asturias y Cantabria. Como ya avancé en mi anterior entrada, Laredo tiene una conexión especial con Sevilla, mi ciudad natal, y probablemente la principal señal de este hermanamiento se encuentre en el propio escudo de armas de Laredo, en el que se reproducen unos barcos, unas cadenas, y la archiconocida Torre del Oro. Pero ¿qué representan exactamente y por qué están ahí?

Para entender esta conexión hay que remontarse a los años de la Reconquista, concretamente a 1248, cuando unos barcos comandados por el almirante Ramón Bonifaz rompieron las cadenas que mantenían unido el único puente de Sevilla, conocido como el «puente de barcas», y que cerraba el paso del río Guadalquivir, logrando así aislar la ciudad del Aljarafe y permitiendo a las fuerzas del rey Fernando III llegar a la ciudad por la vía fluvial. Los navíos usados en aquel embate fueron construidos en Cantabria, aunque no se sabe si en Laredo, en Castro-Urdiales o en San Vicente de la Barquera. Lo que sí se sabe es que estaban tripulados por multitud de marinos cántabros —incluido el propio Bonifaz—, motivo por el cual el escudo de armas de Cantabria y de las villas que contribuyeron a esta hazaña —entre las que se encuentra Laredo— portan los testigos de aquella hazaña: las cadenas del puente, los barcos que las rompieron, y la Torre del Oro.

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NAJAC

Agosto de 2016

Najac es un pequeño pueblo de apenas setecientos habitantes situado unos 50 km al norte de Albi, en el corazón de Occitania, famoso sobre todo por una fortaleza real del siglo xiii que se yergue sobre el resto de sus construcciones. Nosotros llegamos allí procedentes de Cordes-sur-Ciel —otro pueblo también digno de ver del que ya hablaré en otra ocasión— y aparcamos el coche en la Place du Faubourg, en donde estaba la oficina de turismo y el habitual monumento a los residentes caídos en las dos guerras mundiales. La topografía de Najac es muy curiosa: dos o tres calles que recorren paralelamente un espolón, rodeado este a su vez por uno de los meandros que el río Aveyron dibuja por esta zona. En uno de sus extremos se sitúa la mencionada plaza en la que nos encontrábamos, y en el otro, el castillo de Najac, construido por Alfonso de Poitiers —hermano del rey Luis IX de Francia— aproximadamente entre 1253 y 1266 sobre los restos de una fortaleza anterior del siglo x con el fin de aplacar las revueltas de los señores locales.