Puerto de IbañetaJulio de 2023

España

El puerto de Ibañeta y el Camino de Santiago

Apenas dos kilómetros después de dejar atrás Roncesvalles llegamos al puerto de Ibañeta, el punto más alto de este paso de montaña que conecta España con Francia a través de los Pirineos. Una ruta que, por cierto, ya se usaba en tiempos de los romanos, como parte de la vía XXXIV Ab Asturica Burdigalam que unía Asturica Augusta (Astorga) con Burdigalia (Burdeos). Según el Itinerario de Antonino, redactado en el siglo iii, en aquellos tiempos existía bajo el nombre de Summo Pyreneo una mansio en este lugar, que es como se llamaban las paradas oficiales en las calzadas romanas que estaban adaptadas para acomodar a viajeros de toda condición, incluso al propio emperador. No es de extrañar, por tanto, que siglos después, tras el descubrimiento del presunto sepulcro de Santiago el Mayor en Compostela —y la difusión de las leyendas en torno al caballero Roldán y la batalla del paso de Roncesvalles que ya mencioné en una entrada anterior1—, este acabara convirtiéndose en el paso preferido de los peregrinos que recorrían Europa teniendo como destino la tumba del Apóstol (a día de hoy, sin ir más lejos, cada año cerca de cincuenta mil peregrinos siguen franqueando los Pirineos por el paso de Ibañeta como parte del Camino de Santiago).

La ermita de San Salvador y el antiguo hospital de peregrinos

Ya habíamos parado en este mismo puerto siete años atrás, durante el verano de 2016, pero como nos lo encontramos envuelto en niebla y con una humedad exagerada en el ambiente apenas nos animamos a bajar del coche para asomarnos al mirador antes de proseguir nuestro camino. En esta ocasión, sin embargo, al haber hecho noche en Roncesvalles, lo atravesamos poco después del amanecer, y como el día se había levantado cálido y soleado decidimos detenernos un poco más. Aparcamos el coche cerca del cartel que indica los 1057 m de altitud del puerto y a la vera de la moderna ermita de San Salvador de Ibañeta, una pequeña construcción con una pronunciada cubierta triangular a dos aguas que parece imitar el perfil de los refugios de montaña y dotada de un sencillo campanario exento de hormigón.

Si bien el templo actual fue erigido en 1964, su emplazamiento sirve como recuerdo del antiguo e histórico hospital-monasterio de San Salvador, que los monjes benedictinos gestionaban en la Edad Media para socorrer a los peregrinos. Se tienen menciones de dicho monasterio al menos desde el siglo xi, pero en 1132 el hospital fue trasladado a Roncesvalles, un lugar mucho más cobijado, y en el alto de Ibañeta quedó tan solo una pequeña ermita cuya campana guiaba a aquellos que se perdían en la niebla mientras ascendían por la vertiente norte. La antigua ermita fue destruida por un incendio a finales del siglo xix y, si bien se conservan fotografías del estado que presentaba a principios del xx en las que se observan algunos de sus muros todavía en pie, en la actualidad tan solo se aprecian los cimientos, junto a un panel explicativo que nos cuenta su historia y una estela con un grabado de la imagen de Nuestra Señora de Roncesvalles.

El monumento a Roldán

No muy lejos de allí, en lo alto de una pequeña elevación, nos llamó la atención un enorme monolito en el que no nos habíamos fijado la vez anterior, y decidimos acercarnos para ver en qué consistía exactamente. En uno de sus lados se podían ver tres inscripciones: el nombre de Roldán, y las fechas 778 y 1967 correspondientes al año de la batalla de Roncesvalles y al de inauguración del monumento. Y es que, como ya comenté al principio, en el año 778 tuvo lugar no muy lejos de allí la mencionada batalla, en la que la retaguardia del ejército franco al mando de Carlomagno se vio emboscada por las fuerzas vasconas a la vuelta de su frustrado intento de conquista de la península ibérica, y en la que Roldán —o Rolando—, sobrino de Carlomagno, pereció heroicamente según algunas tradiciones, dando lugar a multitud de leyendas y a un cantar de gesta titulado La chanson de Roland que fue muy popular durante la Edad Media. Por cierto, mientras me documentaba para escribir esta entrada, he podido observar en algunas fotos que el monumento estaba dotado de una espada cruzada por dos manguales, lo que le confería un aire bastante más épico, pero alguien debió de decidir que le gustaban y se las llevó para su casa, porque en el momento de nuestra visita sencillamente no estaban (y creo que a día de hoy siguen sin haberlas repuesto).

Despedida

Desde el monolito se podían contemplar todos los caminos y rutas de senderismo que parten del puerto en diversas direcciones, y nos llamaron especialmente la atención los carteles que alertaban de que esas carreteras no estaban atendidas durante el invierno (no pude evitar recordar el episodio de los «mayorinos» de hace unos años en el Angliru…2). También vimos otro panel que hablaba de las rutas de senderismo que llevan hasta los búnkeres que se construyeron durante la Guerra Civil, o incluso hasta la Torre de Urculu, que es el nombre que reciben los restos de una torre-trofeo romana del siglo i a.C. que se encuentra justo en la frontera, lo que pone en valor que el puerto de Ibañeta no es solo un lugar de paso, sino también un buen punto de partida para alguna que otra excursión interesante que espero poder realizar en el futuro. En aquella ocasión, sin embargo, nosotros seguimos nuestro camino hacia el norte por la carretera de Valcarlos, y de ahí a nuestra siguiente parada en la ruta: Saint-Jean-Pied-de-Port, pero esa ya es otra historia.

Continuará…

Bibliografía

Notas

  1. Tales of a Wanderer. Roncesvalles: Museo de Arte Sacro, Iglesia de Santiago y Silo de Carlomagno. Publicada el 6 de agosto de 2023.⠀↑
  2. La Nueva España. «Ya somos mayorinos»: la respuesta del 112 a los atrapados en playeros en la nieve del Angliru. 7 de enero de 2018⠀↑

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